
El 2008 continuó siendo un año difícil y peligroso para los y las sindicalistas de todo el mundo. Así se desprende del Informe Anual de la CSI que se acaba de presentar sobre las Violaciones de los Derechos Sindicales, en el cual se detallan abusos de los derechos fundamentales de los trabajadores y trabajadoras en 143 países.
Un total de 76 sindicalistas fueron asesinados por llevar a cabo acciones en defensa de los derechos de los/as trabajadores/as, y otros muchos fueron agredidos físicamente, sometidos a acoso e intimidación o arrestados por las autoridades. El número total de muertes en el mundo ha disminuido con respecto a las 91 que se registraron el año anterior. Sin embargo, en Colombia, que destaca como el lugar más peligroso del planeta para los sindicalistas, se produjo un recrudecimiento de los asesinatos y la cifra ascendió a 49 - 10 más que el año pasado - a pesar de que la Administración del Presidente colombiano Álvaro Uribe garantizara que la situación estaba mejorando.
"Está claro que los gobiernos de cada una de las regiones están fracasando a la hora de proteger los derechos fundamentales de los trabajadores, y en varios casos ellos mismos son responsables de la fuerte represión de estos derechos. El hecho de que ciertos países como Colombia, Guatemala y Filipinas aparezcan año tras año en la lista de asesinatos indica que las autoridades son, como mucho, incapaces de asegurar una protección adecuada, y en algunas ocasiones llegan a ser cómplices de unos empleadores sin escrúpulos en la perpetración de los asesinatos". Guy Ryder, Secretario General de la CSI.
La aplicación efectiva de los Convenios internacionales o al menos de la legislación laboral nacional, y el respeto de los derechos sindicales, siguen estando muy lejos de lo que los trabajadores y trabajadoras tienen derecho a esperar. Una vez más este año la CSI da cuenta de asesinatos, secuestros, arrestos y encarcelamiento, además de amenazas de muerte, despidos, acoso y actos de discriminación e intimidación contra los sindicalistas.
Con todo, millones de sindicalistas y activistas laborales en todo el mundo continúan luchando por la solidaridad entre trabajadores y trabajadoras, en ocasiones corriendo el riesgo de perder sus propias vidas o su sustento. Claros ejemplos en 2008 incluyen los dirigentes sindicales en Zimbabwe, Colombia, Guinea, Guatemala, Filipinas, Iraq e Irán.